
La solución es un adiós. Joan Laporta lo anuncio, solo, en la rueda de prensa. Guardiola será el substituto de Frank Rijkaard. Los motivos que dio el presidente del Barça, “Rijkaard no supo controlar el vestuario”, son excusas populares. El fichaje de Rijkaard por los blaugranas no incluía el hacer de sargento de hierro, un equipo de fútbol debe comportarse como un equipo de fútbol, y es a partir de aquí cuando se puede empezar a trabajar. Por suerte, Rijkaard se encontró con una actitud del equipo ejemplar, y fruto del trabajo conjunto, entrenador y jugadores, hicieron historia con el Barcelona.
Después de este hito, algo cambio. Al parecer la predisposición del equipo cambió, la profesionalidad dio paso al egoísmo y la descomposición del equipo se hizo realidad. Ante esta situación, se le pidió a Rijkaard que sacase el látigo, pero se equivocaron con él. Frank es una persona inteligente y trabajadora, sabedor de que la victoria sin trabajo no existe, portador del buen rollo. Siempre con la palabra y el razonamiento como espada, intentó inculcar en los jugadores la responsabilidad y el trabajo, dando por sentado que la profesionalidad les era innata. Fiel a sus principios, intentó corregir los errores de la plantilla con el razonamiento y la palabra, él fue el escudo de los jugadores ante las cámaras y asumió los errores colectivos.
Su salida será por la puerta de atrás, pero Rijkaard merece recibir el calor y la gratitud de una afición que le recordara para siempre. Por su parte, Joan Laporta, se sale de nuevo con la suya, no se moja, el cambio de entrenador es la mejor solución ¿o es la fácil? Las estructuras del club van bien, todo el mundo es competente excepto el entrenador y por ello se le destituye. Los altos cargos encargados del primer equipo también han hecho bien su trabajo, se frotaron las manos a sabiendas de que el cabeza de turco seria el entrenador. Rijkaard ha sido hasta hoy, la cara elegante y tranquila del club, el mejor embajador para la institución y el portador de un nuevo sistema y forma de trabajo dentro del campo. Sus ideas holandesas y Sacchhimilanesas trajeron al barça grandes tarde de gloria. Hizo todo lo posible por reconducir una situación en la que el club le dejó solo. Aún así, estoy seguro de que las palabras de Rijkaard será “la culpa es mía”.
Gracias Frank, que grande eres.